Todavía existen empresas que asocian su comunicación coporativa con la difusión de su imagen a través de un papel de carta y un sobre personalizado con el logotipo de su empresa. Es un gran error en los tiempos que corren tener este planteamiento tan anacrónico.
Partiendo de la base de que "todo comunica" y de que "es imposible no comunicar", cualquier organización que desee dar una imagen coherente ha de impregnar de su cultura corporativa cualquier aparición, por imperceptible que pueda parecer, sin dejar nada al azar. Esto incluye, por tanto, la presencia en los diferentes soportes tanto tradicionales, como relativos a las nuevas tecnologías.
A veces descuidamos algo tan básico como nuestra página web que, además de cumplir con el objetivo de proporcionar de toda la información de nuestra empresa, ha de ser nuestra tarjeta de presentación para todos los usuarios a los que debemos intentar enganchar para que se queden con nosotros y no vayan a la competencia. No basta con "copiar" y "pegar" el contenido de nuestro dossier coporativo, sino que hay que darle una forma atractiva y acorde a nuestra imagen.
Lo mismo ocurre con nuestras comunicaciones electrónicas, como boletines de fidelización o campañas de e-mail marketing. Son un vehículo más para difundir nuestra imagen corporativa, por lo que recomendamos que a un contenido de interés para nuestros destinatarios se le sume una estética que favorezca la lectura y que nos identifique con la organización a la que pertenezcamos.
Aunque, por supuesto, un contenido insulso es la peor forma de plantear nuestras comunicaciones electrónicas, una imagen "cutre" o ambigua puede eclipsar la información más interesante. Te recomendamos que cuides aspectos como tu plantilla de correo y la de tus boletines para resultar agradable a la vista de los destinatarios y reforzar el interés hacia los contenidos.