Cuando planificas y ejecutas una campaña de e-mail marketing (extensible a todo tipo de marketing en general) es tan importante la propia acción como todas las acciones de seguimiento que implica la propia campaña. Me atrevería a decir que, incluso, el seguimiento es más efectivo que la campaña en sí.
Al definir una estrategia de marketing determinas unos objetivos, a veces más deseables que realistas, pero objetivos al fin y al cabo ;-), tanto materializados en un acto concreto (que un destinatario adquiera un producto/ servicio y se convierta en cliente) como en algo más etéreo y con repercusiones a medio-largo plazo, es decir, la obtención de un contacto interesado o pre-cliente).

Una vez ejecutas la campaña, extraes tus primeros números y resultados, que son los datos que deberías estar buscando al empezar. ¿De qué te valen esos datos si no les sacas el partido que deberías? ¿Si los dejas morir o caducar, de qué te ha servido extraerlos?
Yo te animo a que en tu siguiente acción de email marketing trates de pararte más con los datos que resulten, tanto los positivos (destinatarios que han leído, destinatarios que han hecho clics, respuestas directas a tu "call to action"..) como en los negativos (destinatarios que no han leído, correos rebotados...). Verás que todos son útiles para seguir o cambiar tu estrategia
Por cierto, ¿has utilizado ya la nueva opción "Follow Up" de la actual versión de MAILCast? Échale un vistazo. Es la automatización de tus seguimientos personificada ;-)