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El blog del e-mail marketing RSS 2.0
 Friday, July 09, 2010

Ya hemos hablado en este blog sobre los peligros de no ser relevantes en nuestras comunicaciones, y de lo fácil que es hoy en día que alguien pulse la tecla de “Esto es Spam” en su cliente de correo.

Sin embargo, algunas empresas no tienen miedo porque saben que la gente, por regla general, es perezosa y la mayoría no se preocuparán siquiera de pulsar el botón en cuestión, limitándose a borrar el correo. Craso error.

Se trata de una percepción errónea por dos razones principales apuntadas ya en el título del post:

1.- No tienes forma de saber si tus destinatarios pulsan o no sobre ese botón para notificar spam.
2.- Los grandes proveedores de correo electrónico se fijan en muchas otras cosas a la hora de clasificarte como spammer.

¿En qué cosas se fijan?

Aparte de las tasas de quejas sobre spam con el famoso botón, muchos grandes proveedores de correo electrónico se fijan en otros parámetros para tratar de identificar a aquellos emisores de correo que son relevantes:

1.- ¿Se leen los correos o se borran directamente sin leer?: las tasas de lectura de un correo son una medida muy inexacta para conocer realmente si se ha leído un correo o no. Sin embargo los GMail, Hotmail y compañía sí que pueden saber con absoluta precisión quiénes leen y quiénes no leen los correos. Y de hecho utilizan estas estadísticas para saber qué remitentes suelen enviar correo que luego casi nadie lee, penalizándolos a la hora de clasificarlos o no como spammers.

Conclusión: crea correos que tengan valor, que le aporten algo a la gente y que no les haga decir “ya están estos pesados aquí otra vez”. Es el mantra que siempre repetimos, pero es que no hay otra forma.

2.- ¿Está el remitente en la agenda del destinatario?: es una forma de saber si nuestro destinatario tiene una cierta relación con nosotros. Si nos ha escrito alguna vez probablemente ya estemos en la agenda pues suelen meterse automáticamente las direcciones a las que escribimos. Generalmente si un remitente está en la agenda de un destinatario sus correos llegan sin problema a la bandeja de entrada y no se consideran spam.

Conclusión: consigue que la gente te tenga en su agenda. Escribe desde una dirección reconocible y a ser posible despersonalizada (mejor de una persona que un info@, mejor una dirección especial para el boletín que la general de la empresa…). Y no te cortes: pídeles que os añadan a su agenda de contactos para mejorar la recepción de los correos en el futuro.

3.- ¿Están en uso las cuentas de tus destinatarios?: Si pides a la gente que se registre para cualquier cosa o si, de cualquier otra forma, les fuerzas a registrarse (no dejas que se apunten por voluntad propia, porque de verdad les interesa lo que les vas a enviar), muchos te darán cuentas falsas. No falsas por que no existan, sino falsas en el sentido de que realmente son cuentas que no utilizan o que han creado para la ocasión. El problema de esto es que aunque tú no tienes forma de saber si la cuenta es real o su propietario lleva un año sin entrar en ella, el proveedor de email sí que lo sabe. Y no puntúa bien en el ranking de spam el hecho de que un determinado destinatario se dedique a escribirle sistemáticamente a muchas cuentas que nadie usa. Si la proporción de tus destinatarios que tienen cuentas que no usan es alto ten por seguro que influirá de alguna manera en tu clasificación. Esto además entronca con el punto 1: correos sin abrir.

Conclusión: Es mejor tener menos destinatarios pero más activos que muchos pero que no hacen caso a lo que enviamos.

Pero, si no tengo forma de sabes si una cuenta está o no abandonada ¿cómo puedo hacer para librarme de esa gente?.

Bueno, existen diversas formas.

Por ejemplo, puedes enviar una vez al año o cada seis meses un correo especial pidiéndoles a los suscriptores que confirmen que lo reciben bien y que están interesados en seguir recibiéndolo, para lo cual lo único que tienen que hacer es pulsar en un enlace. El que no pulse es que realmente no le deben de interesar mucho tus comunicados.

Otra forma es eliminar a todos aquellos que no hayan leído ni pulsado ningún enlace en los últimos x meses o x envíos. Sólo se quedarán los que realmente tienen algún tipo de interés.

Los sucriptores no deben tener tanto interés en general como para casarse con tu empresa (como en el gráfico del lateral), pero tampoco que sea tan mínimo como para no haber leído ni un solo correo en un año :-)

Pero... ¿No son soluciones muy drásticas?: sí, desde luego, pero a largo plazo seguramente son mejor que dejar a la gente suscrita sin más, sin aportarles nada. En email marketing, como siempre me gusta decir, menos es más, y es más importante llegar a poca gente pero muy interesada, que a mucha con poco interés.

Por: José Manuel Alarcón Aguín | Friday, July 09, 2010 1:44:54 PM (Hora de verano romance, UTC+02:00)  #    Comments [0] - Trackback
Tags: email marketing | Entregabilidad
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