Cuando te tomas un medicamento con receta esa información queda entre tú, tu médico y tu farmacéutico. Nadie más tiene derecho a saberlo.
Bueno, quizá no sea así por mucho tiempo según marcan algunas tendencias.
Bajo una ley que se ha aprobado de forma callada en el senado de California (EEUU) el pasado día 29 de mayo las farmacias tendrían libertad para compartir los datos de las prescripciones médicas de los pacientes con empresas especializadas en el envío masivo de correo electrónico.

El razonamiento que subyace bajo esta capacidad de compartir datos es que ayudará a los consumidores ya que les proporcionará la forma de recibir correos recordándoles que deben tomar la medicación o renovar una receta.
La realidad, según dicen sus críticos, es que esto es un movimiento por parte de las empresas farmaceúticas para asegurarse de que los pacientes consumen los medicamentos más caros de marca y no con los genéricos, mucho más baratos. Por supuesto también conducirá a violaciones de la privacidad.
"Tu información médica privada se transferirá de una base de datos a otra" dice Jerry Flanagan de la asociación de Santa Mónica Consumer Watchdog. "Una vez que el genio sale de la botella es muy difícil conseguir que vuelva a entrar". También han lanzado una campaña específica para luchar contra esta normativa.
El creador de la norma dice que ésta ha sido malinterpretada por la gente, en especial por los periodistas que no han sabido digerir algunos puntos. Al contrario de lo que dicen algunos informes, dice, no permitirá a las empresas de medicamentos enviar publicidad de las medicinas en un intento de conseguir que se cambien de una marca a otra.
¡Que fuerrrte! :-(
Lee la historia completa de una trama que involucra a políticos, fabricantes de medicamentos, mucho dinero y privacidad de datos en el blog Consumer Confidential de David Lazarus (Los Angeles Times).
Y tú, ¿qué opinas?