Aunque a priori una campaña de e-mail marketing pueda parecer algo tan sencillo como elaborar un correo electrónico para enviar a un gran número de destinatarios, la realidad es que una buena acción de comunicación en este ámbito ha de tener un punto de partida sólido basado en la planificación. De hecho, de la correcta planificación y ejecución va a depender en gran medida su éxito y, en consecuencia, el logro de las metas marcadas.
El primer paso de la planificación consiste en fijar objetivos, esto es, decidir qué necesidades queremos que queden cubiertas a corto, medio y largo plazo.
Además, debemos tener en cuenta que toda acción ha de cumplirse en tiempo y forma determinados, por lo que nos debemos marcar un calendario que refleje exactamente cada parte del proceso de comunicación.
Este punto nos lleva a afirmar que no podemos dejar ninguna fase al azar, sino que hemos de evitar improvisaciones cumpliendo con la suficiente antelación las tareas marcadas en cada etapa.
Otro aspecto muy importante para planificar coherentemente una campaña de e-mail marketing consiste en la definición del público objetivo de la forma más explícita posible, analizando características y condiciones del mercado potencial.
Aunque la planificación global de una campaña de e-mail marketing ha de ser definida desde el momento de creación de la misma, no podemos ser rígidos, sino que hemos de ir analizando cada fase del proceso para detectar y corregir las desviaciones que se originen tras el lanzamiento de cada correo electrónico.
Siempre hemos de adaptarnos a la respuesta de nuestro público, que, en definitiva, será el que perciba cómo se están haciendo las cosas desde nuestra organización
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