La tasa de apertura es el número de correos que se han leído dividido entre el número de e-mails efectivamente enviados y entregados, multiplicado por 100 para expresar el resultado como un porcentaje.
Por ejemplo, si envías tu e-mail a 1.400 destinatarios, 32 de éstos estaban en la lista más de una vez, 5 eran direcciones no válidas, 10 rebotaron y has obtenido 594 notificaciones de lectura, la tasa de apertura es:
Tasa de apertura = Leidos / (Enviados - Repetidos - Incorrectos - Rebotados) x 100 Tasa de apertura = 594 / (1400 - 32 - 5 - 10) x 100 = 43.9 %
Tasa de apertura = Leidos / (Enviados - Repetidos - Incorrectos - Rebotados) x 100
Tasa de apertura = 594 / (1400 - 32 - 5 - 10) x 100 = 43.9 %
Así que has obtenido notificaciones de lectura para casi el 44% de los e-mails que se han enviado, lo que no está nada mal.
MAILCast hace estos cálculos (y otros muchos) por ti en todos los e-mailings que has enviado al mismo tiempo:
(Nombres difuminados para proteger la privacidad de nuestro cliente)
En la figura se puede ver nuestro ejemplo en la primera línea. Puedes pulsar en cualquier columna para profundizar en la información, exportarla a Excel, imprimirla, etc...
¿Cuál es el verdadero valor de las tasas de apertura?
Ahora vienen las malas noticias: las tasas de apertura son muy imprecisas, así que no te puedes fiar de ellas.
Espera un momento... ¿Qué me dices? ¿Entoces debo hacer caso omiso de esta medida?
Bueno, no del todo :-)
Todos los sistemas de seguimiento de correo del mercado utilizan un truco sencillo para obtener notificaciones de lectura. Éste consiste en incluir en cada correo enviado una imagen oculta (en realidad un muy pequeña, de 1x1 píxeles de tamaño). Ésta "llama a casa" cuando se visualiza en cualquier cliente de correo (Outlook, GMail...)
El problema de este truco es que si tus destinatarios leen el correo cuando están desconectados, con las imágenes bloquedas, a través de un teléfono móvil, etc... estas notificaciones jamás llegan a entregarse en el servidor, por lo tanto no se contabilian las lecturas correspondientes.
Así que las tasas de apertura son intrínsecamente imprecisas y no te puedes fiar de sus valores directamente.
El asunto es que las tasas de apertura se deben usar siempre comparándolas con otras de correos similares que hayamos enviado. Así, si por ejemplo hemos enviado dos correos parecidos a dos grupos de personas similares (o incluso al mismo grupo), y entre ambos envíos se evidencian diferencias sustanciales entre las dos tasas de apertura... quiere decir que probablemente has hecho algo diferente en cada caso que tiene un impacto significativo sobre el interés de tu público objetivo (por ejemplo, has cambiado el mensaje del asunto).
Este es el camino a seguir con las tasas de apertura: úsalas siempre como una medida comparativa, jamás como una medida absoluta.
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