Siempre se dijo que el email era un medio frío para comunicarse, algo muy técnico y carente de la carga de información que se recoge en otro tipo de comunicaciones. Yo discrepo.
No vamos a negar las limitaciones de un correo electrónico. Pero, realmente, si lo pensamos, existen múltiples recursos para que un texto plano y una imagen recibida a través de un email transmitan emociones y sentimientos. Me voy a centrar en el texto:
-Los propios recursos ortográficos de la lengua son más que suficientes para matizar sentimientos: un signo de admiración o interrogación, unos puntos suspensivos, unas comillas... Todo comunica.-Negritas, cursivas y subrayados: un clásico para hacer énfasis en lo que te interese.-Las palabras que utilices derivan tu email hacia un tono u otro: más distendido o más formal. Depende de tus destinatarios y de la cultura corporativa que impregne tu organización.-Las frases. Si son cortas, construirán un texto dinámico, más informal. Si necesitas informar sobre algo trascendente y relevante o dirigirte a destinatarios anónimos de alto rango opta por construcciones gramaticales más complejas.-El simple hecho de finalizar una frase con un "smiley" puede ayudarte a dar giros al lenguaje, quitando hierro a diferentes expresiones o manifestando tu estado de ánimo respecto al tema sobre el que escribes o la persona a que te dirijes.
Tampoco se trata de llenar tu email de caritas sonrientes y tristes; de admiraciones; de negritas .... ojo!. Todo en su justa medida. Como siempre, "menos es más"
Analiza cómo estás desarrollando las comunicaciones electrónicas con tus clientes. ¿No crees que puedes aportar algo de vida a tus emails? ;-)
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